RECUERDOS...
CRISTO DE LA BUENA MUERTE
 
¿Quien pudo, de esa manera
llenar tu rostro de calma
y de majestad tan señera?
¡No fue un hombre, fue un alma
la que esculpió tu madera!
Y es que, Martinez Cerrillo,
te talló con tanto anhelo
y un cariño tan sencillo
que dejo gubia y martillo
y puso a Dios de modelo.
Que ese rostro sin rencor,
la fe y la piedad comparte
con la expresión del dolor.
¡Más que una obra de arte
es un prodigio de Amor!
Y al salir en procesión
por tres clavos traspasados
quiero alumbrar a tu lado
para rogarte el perdón
por tanto como he pecado.
Quiero, como un desafio,
mirando tu cuerpo inerte,
¡Voluntad para quererte!
y remediar mi extravio
¡Cristo de la Buena Muerte!