CUARESMA PONTANA EN LOS APOSTOLES

En la Corporación de los Apóstoles, la vida durante un sábado de cuaresma, se desarrolla prácticamente muy parecida al resto de las corporaciones, pero merece la pena comentar un poco las vivencias de estos días.

 

Como se recogen en nuestro reglamento, durante las subidas al Calvario, tiene siempre lugar la Junta correspondiente al sábado en curso, y que sirve entre otras cosas, para ir perfilando nuestra Semana Santa, entrega de dinero a cuenta de cuotas, y cualquier punto importante que se considere tratar. Como la junta es obligatoria para todos los hermanos, con puntualidad, se reune la Corporación en pleno, e insta a los hermanos-invitados a tomar una copa de vino en las mazmorras, mientras se celebra la junta, pues en la mismas sólo pueden estar los hermanos-apóstoles y personal de servicio.
 
A la voz del presidente de "estamos en junta", todos los hermanos retiran las manos de la mesa, manteniendo un silencio total durante la junta, escuchando atentamente al hermano que tiene la palabra. Una vez terminada la junta, se comunica a los invitados que se encuentran en las mazmorras, siempre con su anfitrión, que pueden compartir mesa con nosotros, habiéndose dejado hueco entre los hermanos presentes, con la finalidad de que no se encuentren desplazados en ningún momento
 
Completada la mesa, se sirven algunas tapas de entrada, que cariñosamente ha preparado algún hermano de la Corporación, pues durante todo el año, las comidas, son preparadas por algunos hermanos, con el objeto de economizar la cuota todo lo posible y seguir fiel a la tradición de siempre poner el importe anual, con referencia al menos pudiente. Teniendo además otro punto importante, con la preparación de la comidas por nosotros, es el ambiente de hermandad, colaboración y sentimientos vividos durante todo el día, pues desde por la mañana van llegando hermanos al cuartel, asignándole a cada uno una misión - pelar ajos, patatas, pescado...etc-. Con la consiguiente preparación al medio día por cuenta del hermano-encargado de la cocina de un potaje o huevos fritos con chorizos.
 

Pero, volvamos al sábado noche, ya que entre tapa y tapa, tiene lugar nuestras siempre queridas tocatas,, pues sólo se puede tocar el tambor antes del Viernes Santo, los días de cuaresma, por lo que el cuartel se convierte en un corazón que palpita al ronco son de los tambores, intercalados por saetas cuarteleras. Una vez que oímos pasar por la puerta del cuartel a los Ataos, el presidente, campanita en mano, nos dice: "Ir apurando, que nos vamos". Ya que no se puede dejar ninguna copa llena de vino.. Mientras vamos hacia la calle, el alpatana, se sitúa en la puerta y ofrece a todos los que salimos hacia la calle una uvita, "para quitar el frío"

 
De camino al Calvario, la primera parada se hace en la esquina de la Concepción, justo en la puerta de la antigua farmacia del Sr. Abaurre. Allí nos tomamos el primer refrigerio, a la espera de la subida de los romanos, una vez pasado el alboroto de la gente, es cantada en coro la tradicional saeta "Alondras y Ruiseñores" , seguida de alguna saeta cuartelera, ya que el decano siguiendo una antigua tradición, da durante el primer sábado el grito de "Baurre, un año más.....", y terminando el Domingo de Ramos, con "Baurre, hasta el año que viene......."
 
Esta tradición, al parecer viene del Hermano Manuel García "Hierro", con el Sr. Abaurre, debido a que este, se encontraba siempre en el balcón cuando la Corporación llegaba a su puerta. Por lo que al grito de "Baurre, un año más....". Abaurre contestaba con un saludo con la cabeza. Por lo que incluso cuando no subía al Calvario, debido a la lluvia, "Hierro", llamaba por teléfono para recordar, o decir la frase antes mencionada, siendo contestadas dichas llamadas muy cortésmente.

 

Seguimos hacia el Calvario, haciendo la parada, en la puerta del antiguo comercio de "Salvador Rey", frente a donde estaba situado el "Casinillo"; siguiendo después de esta parada hasta la esquina de la C/Aguilar con la Cuesta de Jesús (c/ Amargura), donde situados en la acera del lado izquierdo, según se sube, esperamos que baje el Imperio Romano y la Corporación de los Ataos, ya que el lugar que ocupan estas corporaciones, es el mismo que nosotros. Ya en la puerta de Jesús Nazareno, y situados en el banco de piedra, frente a los azulejos con la Imagen de nuestro, algunos hermanos, con la mirada perdida hacia la puerta de la Iglesia, y entre labios formulan una sencilla pero sentimental oración. Destaco, quizás de esta parada, la falta de conocimiento o respeto, que algunas corporaciones "más modernas", que por desconocimiento de algunas tradiciones, no respetan los lugares ocupados por antiquísimas corporaciones.
 

De regreso al cuartel, la siguiente parada se produce en el llano de la Iglesia de la Veracruz, tomamos alguna uvita con algunas de las Corporaciones, que como nosotros, buscamos un poco de tranquilidad y esperamos que pase todo el alboroto, para pausadamente regresar al cuartel. Llegados a la iglesia de la Concepción, nos paramos en la puerta principal, donde son cantadas saetas cuarteleras, terminando la última parada en la antigua fonda de "El Gordo"

 
Llegados al cuartel, el presidente autoriza la lectura del Evangelio, que tradicionalmente es leida por nuestro "hermano-cura": Miguel Martín Flores, o en su ausencia por el Secretario; tras su lectura, y como viene siendo tradición, se hace un pequeño comentario de la lectura con referencia a los tiempos en que vivimos. Se finaliza con la subida de la pata correspondiente a la vieja cuaresmera, acto al cual el presidente, suele dar a algún hermano o invitado; terminado el que ha recibido tal honor con palabras llenas de sentimientos y amor hacia la Corporación. Despues de estos momentos emotivos, es servida la cena, la cual es interrumpida por alguna tocata y saetas. Siguiendo la velada entre copas de vino, pues estas cenas se caracterizan por no servir postres, continuando todos los hermanos con uvitas hasta altas horas de la madrugada.
 
SUBE UNA PATA Y LEE EL EVANGELIO CORRESPONDIENTE

Sábado de Carnaval